Comentario diario

Nos hemos convertido al pastor

En este cuarto domingo de Pascua, popularmente llamado del Buen Pastor, nos acercamos a Jesús desde esta forma clave de entender toda su vida.

Cuando Caifás, el sumo sacerdote proféticamente dijo que convenía que un solo hombre muriera por el pueblo, y que no pereciera la nación entera, el evangelista dice que habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. En él se cumple la profecía de Ezequiel: ?Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los hará una sola nación en mi tierra, en los montes de Israel. Un solo rey reinará sobre todos ellos? Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos?.

Este anhelo de unidad que está en el corazón del hombre podría parecer casi más una especie de aspiración imposible y, por tanto, casi una tortura en el corazón humano, algo que, aunque está puesto en el de manera innata, está irremediablemente condenado a quedar frustrado. Lo cierto es que Cristo es el que ha venido a hacerlo posible; la paz, la reconciliación, que vivamos verdaderamente como hermanos. ¿Y cómo lo ha hecho? Lo hizo derribando todos los muros que nos separaban, lo hizo atrayéndonos a cada uno de nosotros a esta comunión viva que es su Iglesia.

Cristo nos hace recostar en verdes praderas; nos conduce hacia fuentes tranquilas y repara nuestras fuerzas. Aunque caminemos por cañadas oscuras, él va con nosotros: su vara y su cayado nos sosiegan. Él ha hecho todas estas cosas con nosotros; cada uno puede reconocerlo en su propia historia, es el Señor, el que se ha ganado todo nuestro reconocimiento. Porque la autoridad no se impone, la autoridad se merece, la autoridad se gana.

Animaba hoy en la segunda lectura el apóstol san Pedro a los recién bautizados a sufrir por hacer el bien, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándoos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño… Con sus heridas fuimos curados. Antes andábamos errantes como ovejas, pero ahora nos hemos convertido al pastor y guardián de vuestras almas.

Cuando yo miro a Cristo en la cruz, reconozco a aquel que se ha puesto en el lugar que me correspondía, él siendo inocente ha elegido estar en el lugar que a mí me correspondía por mis pecados y, por eso, yo le puedo reconocer a él y decirle: ?tú eres mi buen pastor.

Cuando san Pedro predica el día de Pentecostés, como leemos hoy en la primera lectura, les recuerda a los que están escuchando cuál es la causa de la muerte de Jesús, ha muerto por amor, ha muerto por nosotros; y los que están escuchando sienten como si estas palabras les traspasasen el corazón e inmediatamente se preguntan ¿qué tenemos que hacer? Y el apóstol responde: ?Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo?. Aquel día se incorporaron unas tres mil personas al grupo de los creyentes porque Cristo ha venido a congregar a su pueblo, a reunir a su rebaño. Él no es un violento jefe de este mundo, dice Jesús en la última cena: ?sabéis que los grandes de este mundo los oprimen y que los jefes los tiranizan, no será así entre vosotros, el que quiera ser el primero que sea el último y el que quiera ser el más importante, que se haga el servidor de todos?.

Nosotros reconocemos que este cordero inmaculado que se ha entregado como víctima es nuestro verdadero pastor y a él sí que le ponemos seguir y sí que le escuchamos porque conocemos su voz, porque ha estado siempre, porque cuando echamos la vista atrás y pensamos en todos los momentos de una vida y especialmente en los más dolorosos y terribles, vemos que el Señor se ha ganado todo reconocimiento.

El Señor nos invita a que miremos a su cruz donde él ha sido elevado para a traernos a todos hacia sí. Así lo dijo antes de su pasión: ?Cuando sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí?. Como dice Góngora, el poeta:

Oveja perdida, ven / sobre mis hombros, que hoy / no solo tu pastor soy, / sino no tu pasto también. / Por descubrirte mejor, /cuando balabas perdida, / dejé en un árbol la vida, / donde me subió tu amor; / si prenda quieres, mayor, / mis obras hoy te la den. / Oveja perdida, ven / sobre mis hombros, que hoy / no solo tu pastor soy, / sino no tu pasto también. / Pasto, al fin, hoy tuyo hecho, / ¿cuál dará mayor asombro, / o el traerte yo en el hombro / o el traerme tú en el pecho? / Prendas son de amor estrecho, / que aun los más ciegos las ven. / Oveja perdida, ven / sobre mis hombros, que hoy / no solo tu pastor soy, / sino tu pasto también.

Ojalá hoy podamos experimentar, sentir y gustar este amor que no nos reprende, que no nos exige, que no nos agobia, que no nos asfixia, sino que nos libera, que nos perdona, que nos abraza y que nos invita a seguirle.

Horarios de Misa

Martes a sábado 

Capilla de la Casa Cural - 6:00 pm

 

Domingo

Salón Comunal Hogar del sol - 7:30 am

Templete - 9:00 am

Centro Comercial Vívelo Mercurio - 10:30 am

Templete - 12:00 pm

Centro Comercial Gran Plaza Soacha - 3:00 pm

Despacho Parroquial

Martes a viernes - 1:00 pm a 6:00 pm

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